La gran mentira de la organizacion WT sobre la sangre

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La gran mentira de la organizacion WT sobre la sangre

Mensaje  Testigo De Cristo el Jue Nov 06, 2014 3:09 am

Los Testigos nos dicen que hay alternativas a la sangre. Y que son seguras y confiables. Si esto es cierto, debe poder probarse con cifras. Pues aquí tenemos algunas.

El Dr. John Doyle,  de la Universidad de Toronto, cita en su artículo Riesgos de evitar una transfusión sanguínea “necesaria”, un estudio de Carson y Poses publicado en el Lancet en 1988 (Lancet 1988 Apr 2;1(8588):727-9), en el que se investigaron 125 casos de cirugía en Testigos de Jehová que rechazaron las transfusiones sanguíneas. Los resultados de dicho estudio fueron los siguientes:

Hemoglobina Pre operatoria               Mortalidad
                                                                 
< 6 g/dl                                              61.5%
6.1- 8 g/dl                                           33%
8,1-10 g/dl                                          10.%                              



Estas cifras resultan francamente desalentadoras si se pretende insistir en que rechazar las transfusiones sanguíneas y utilizar alternativas es seguro en todas las circunstancias. Y además, desbarata el argumento de que hay que evitar las transfusiones por su peligrosidad. Compárese con las cifras dadas antes de riesgo estimado para varios países de Centro y Sudamérica. Se observará que en el caso de Bolivia (el país con mayor riesgo) la probabilidad teórica de adquirir una enfermedad infecciosa por una transfusión es de 233 por 10.000 (o 2,33 %). Aún en el caso de que se asumiera que todos los pacientes infectados fallecen (lo que obviamente no es cierto), el riesgo de fallecer por esta razón sería muchas veces inferior al de cualquiera de los grupos del estudio con hemoglobina inferior a 10 g/dl. Y hemos tomado como base un caso extremo. Si se compara con las cifras de otros países, la brecha entre el riesgo de adquirir una enfermedad por la transfusión y el beneficio en cuanto a probabilidad de sobrevivir se hace aún más ancha.

A todo esto los Testigos sin duda replicaran mostrando estudios sobre cirugías electivas en los que las cifras de mortalidad son muy inferiores, y enarbolando casos anecdóticos en los que tal o cual paciente sobrevivió a anemias extremas mediante la utilización de recursos tecnológicos excepcionales. Ya mencioné antes que en los casos electivos es factible tomar precauciones extraordinarias, que son imposibles en las cirugías de urgencia; por otro lado, los casos aislados de supervivencia en condiciones especiales no son de valor para precisar si es seguro o no rechazar una transfusión (también existen publicados en la literatura médica numerosos casos de Testigos que murieron por anemia severa, pero por alguna inaccesible razón que escapa a mi entendimiento la “Sociedad” ha optado por no incluirlos dentro su argumentación “científica”. ¡Ah! Pero si los publican en otra parte, y ya veremos donde...).

¿Niegan los Testigos de Jehová que hallan fallecido creyentes a consecuencia de la doctrina del rechazo a la sangre? Por todas las demostraciones científicas que nos han dado, con sobreabundancia de eruditos artículos, separatas y declaraciones, esta negación pudiera darse como implícita en sus argumentos. Pues no, no es así, y aquí encontramos una extraña paradoja: lejos de negarlo, los Testigos reconocen que el rechazo a la sangre ha ocasionado muertes, y también reconocen que esas muertes hubieran sido evitables mediante una transfusión. Y de paso, las publicitan y celebran. ¿Cómo es esto posible?

Quizás sea este el aspecto más grotesco de la doctrina del rechazo a la sangre. Las dos revistas de la Watch Tower Bible and Tract Society, La Atalaya y ¡Despertad! publican con necrofílica  Jovenes que pusieron a Dios en primer lugarconstancia aquellos casos en que un Testigo ha fallecido como consecuencia de rechazar una transfusión, y muy especialmente si se trata de niños o adolescentes. Demás está decirlo, con la exclusiva finalidad de enfatizar su calidad de santos o de mártires de la fe. En el número de ¡Despertad! del 22 de mayo de 1994, se presenta un artículo titulado “Jovenes que pusieron a Dios en primer lugar”, en el que figuran (entre otros muchos) los casos de dos niñas de doce años. ¿De que modo podemos calificar esto? ¿De increíble? ¿De absurdo? ¿O simplemente de criminal? En el dossier “Los Testigos de Jehová y el tratamiento médico sin sangre” me tropiezo con este otro: La fe de Joshua – Una victoria para los derechos del niño (¡Despertad!  22 de enero de 1995). Los derechos del niño triunfaron, pero igual el pobre Joshua pasó al otro mundo. Y yo sigo sin ver cual es la gran ventaja que encuentran en eso.

Pues sí, ellos reconocen que la gente se muere por rechazar una transfusión, y eso a pesar de todos los sapientísimos artículos con que intentan hacernos pensar lo contrario: una y otra vez nos repiten que la sangre es riesgosa, que las transfusiones son innecesarias, que existen alternativas “de calidad”, que las normas de los Testigos se adelantaron a los conocimientos actuales de la medicina... para concluir informándonos alborozadamente de las muertes que se han producido “por poner a Dios en primer lugar”. Quizás les vendría bien a los llamados “médicos cooperadores” darle un somero vistazo a las publicaciones de la secta antes de decidirse a cooperar y hacer declaraciones. Para que estén bien informados, digo yo.

Y finalmente, ¿todo esto para qué? Como ya hemos visto, los Testigos de Jehová no se caracterizan precisamente por la inmutabilidad de sus convicciones. Rechazaron y prohibieron las vacunas y hoy aceptan las vacunas, rechazaron y prohibieron los transplantes de órganos y hoy los aceptan, pensaron que la Gran Pirámide era la “Piedra Testigo y Profeta de Dios” y de golpe se enteraron de que era la “Biblia de Satanás”. Todo, por supuesto, en base a interpretaciones bíblicas y a revelaciones divinas. En estos bruscos cambios de opinión no tienen ni voz ni voto los Testigos de a pie, esos autómatas que venden las revistas, nos atosigan con prédicas y acuden obedientemente a las asambleas de la Sociedad. Estas decisiones las toma por ellos el “esclavo fiel y discreto”, nombre notoriamente inadecuado que recibe el conciliábulo gobernante, residenciado en la ciudad de Nueva York. Cualquier día de estos el “esclavo fiel y discreto” puede decidir de golpe que las transfusiones después de todo no son pecaminosas, y que todo se reduce a un problema de consciencia personal, como ya ha ocurrido antes. Veremos entonces que ocurre en la consciencia de aquellos que dejaron morir un hijo por seguir los dictados de los auto proclamados apoderados de Dios en el mundo. Y por supuesto, en la de aquellos que apoyan semejantes absurdos, médicos y jueces incluidos.

Hay algunos signos de que este cambio ya se está produciendo. En el mismo seno de los Testigos de Jehová existen ya disidentes que se oponen al rechazo a la sangre, la llamada “Asociación de Testigos de Jehová para la reforma del asunto de la sangre”. Dudo que sus puntos de vistas puedan triunfar a corto plazo, pero al menos indica que las técnicas de lavado cerebral de la Sociedad no son tan efectivas como parecen, y que aún quedan entre ellos algunos cerebros pensantes. Lo que no deja de ser alentador.

ojala que este articulo pueda salvar vidas

puede ver todo el articulo completo en
http://www.gbasesores.com/colaboraciones/cuestionsangre.html

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